Irán mantiene firmes sus exigencias para reabrir el estrecho de Ormuz y presiona a Donald Trump a buscar una salida diplomática

Irán ratificó este domingo que no modificará sus condiciones para reabrir el estrecho de Ormuz y sostuvo que una solución diplomática es la única alternativa para destrabar el conflicto, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara públicamente que rechazó la propuesta presentada por Teherán para restablecer la navegación.

El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi, confirmó la posición de Teherán y descartó cualquier retroceso frente a las exigencias planteadas a Washington: “Nuestras condiciones son claras, y todo movimiento para reabrir el estrecho de Ormuz depende de que se cumplan esas condiciones. No daremos marcha atrás”, afirmó.

A pesar de la firmeza de su postura, el canciller dejó abierta la posibilidad de continuar las conversaciones: “Nunca hemos cerrado la puerta a la diplomacia o a las negociaciones, pero al mismo tiempo, nunca hemos renunciado a nuestros derechos”, señaló. En otro mensaje insistió: “Solo una solución negociada puede sacarles de este punto muerto”.

Teherán presentó esta semana una propuesta a Estados Unidos, mediante mediadores qataríes, que contempla una cuenta regresiva de siete días para reabrir el estrecho de Ormuz y avanzar hacia una tregua en los enfrentamientos regionales.

Trump, sin embargo, anunció públicamente su negativa: “Rechazo su propuesta”, declaró ante periodistas en la Casa Blanca. Luego agregó: “Quieren llegar a un acuerdo para abrir el estrecho de inmediato porque están perdiendo terreno estrepitosamente”.

Pese a esas declaraciones, Irán aseguró que todavía no recibió por medio de los mediadores una comunicación oficial con la posición definitiva estadounidense: “Esperamos que los mediadores nos comuniquen las posiciones definitivas y tomaremos una decisión sobre esa base”, sostuvo Araqchi.

La propuesta iraní fue elaborada “en coordinación” con el líder supremo, Mojtaba Jamenei, según había informado el presidente Masud Pezeshkian. Además, se conformó un equipo de seis integrantes con “poder para tomar decisiones”.

Antes del rechazo estadounidense, Araqchi había señalado que las medidas reclamadas por Irán “ya figuran en el protocolo de acuerdo” firmado con Washington en junio. El entendimiento buscaba terminar con el conflicto, recuperar la navegación por Ormuz y posteriormente abrir negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

Entre los puntos contemplados aparecen el desbloqueo y pago de activos iraníes congelados desde la Revolución Islámica de 1979, estimados en al menos u$s12.000 millones, y el levantamiento de las sanciones estadounidenses contra el petróleo de Irán.

A esas demandas se suma el final de los combates en Yemen, según sostuvo el portavoz de los Guardianes de la Revolución, Hosein Mohebi. El país volvió a convertirse en un frente regional tras la reanudación de los enfrentamientos entre los hutíes proiraníes, el gobierno yemení y Arabia Saudita.

El estrecho de Ormuz, por donde antes del conflicto circulaba cerca de una quinta parte de los hidrocarburos mundiales, permanece como uno de los principales focos de tensión. Irán reivindica el control del pasaje, mientras Estados Unidos mantiene un bloqueo sobre los puertos iraníes.

La crisis también genera preocupación en Arabia Saudita. Su canciller, Faisal bin Farhan, advirtió ante la Asamblea General de la ONU que “la estabilidad de esta región vital está directamente ligada a la seguridad energética mundial” y reclamó preservar la libertad de navegación en el Golfo.

Mientras las negociaciones continúan sin una definición, Washington no bombardea territorio iraní desde el 1 de septiembre, aunque posteriormente se registraron ataques contra buques en Ormuz. Según The Wall Street Journal, Trump evalúa una nueva campaña de bombardeos después de las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.