Jennifer Lopez quedó como única dueña de la mansión de Beverly Hills tras el divorcio con Ben Affleck

A más de un año de la separación, Jennifer Lopez pasó a concentrar el control total de la mansión que compartía con Ben Affleck en Beverly Hills, luego de que el actor le cediera su parte en el inmueble como parte de una modificación del acuerdo de divorcio. Con ese cambio, la artista también quedará como la única beneficiaria de una eventual venta futura de la propiedad.

La decisión figura en documentos judiciales difundidos en Estados Unidos, donde se establece que la transferencia del interés sobre la casa quedó encuadrada dentro de la separación legal. Además, ambas partes acordaron hacerse cargo de los impuestos que pudieran surgir de esas operaciones vinculadas al traspaso.

La residencia había sido comprada en 2023 por unos u$s60 millones, pero con el paso del tiempo terminó convirtiéndose en uno de los temas más conflictivos tras la ruptura. Ubicada en una de las zonas más exclusivas de Beverly Hills, la mansión cuenta con 12 habitaciones y 24 baños. En un principio fue ofrecida por u$s68 millones, aunque nunca consiguió comprador.

Con el correr de los meses, el inmueble acumuló rebajas, intentos fallidos de cierre y distintos relanzamientos en el mercado. Incluso llegó a mencionarse una oferta en torno a u$s52 millones antes de ser retirada otra vez de la venta. En ese proceso también quedaron expuestas diferencias entre ambos: mientras Lopez apostaba a sostener el valor de la propiedad, Affleck quería desprenderse cuanto antes de ese activo para cerrar definitivamente el capítulo de la separación.

El nuevo acuerdo modificó por completo ese escenario. A partir de ahora, cualquier ingreso que surja de una futura operación será exclusivamente para Lopez, quien además quedará a cargo de los gastos asociados. Según trascendió, Affleck habría resignado su participación sin recibir dinero a cambio, en una señal de que priorizó cortar el último lazo patrimonial que mantenía con su expareja.

Ambos habían finalizado formalmente su divorcio en febrero de 2025, después de dos años de matrimonio. Sin embargo, la mansión seguía siendo uno de los bienes que los mantenía conectados. Ahora, con la transferencia resuelta, Lopez queda con libertad total para decidir qué hacer con la propiedad, mientras cada uno continúa su vida por separado y con nuevas residencias en California.