Día Mundial del Helado: la historia y los secretos de este manjar que deleita a millones de paladares

Cada 12 de abril se conmemora el Día Mundial del Helado, una iniciativa de la Asociación Internacional de Productos Lácteos para promover este dulce en todo el mundo. Conocé su historia y descubrí los secretos que hacen de este postre un favorito indiscutido.

El helado artesanal es un protagonista indiscutido de la mesa argentina en cualquier época del año. Un estudio reciente de la Asociación Fabricantes Artesanales de Helados y Afines revela que 9 de cada 10 ciudadanos lo consumen habitualmente, alcanzando un promedio anual de 7kg por persona.

Además, el 70% de los consumidores lo eleva al estatus de emblema culinario nacional, al mismo nivel que iconos como el vino y el asado. En cuanto a gustos, el chocolate con almendras y el dulce de leche granizado son los sabores favoritos indiscutidos por los argentinos.

Las primeras huellas del helado se remontan a tiempos remotos. Mientras en China y en la Roma de los césares se mezclaba la nieve con miel y frutas, en Persia, hacia el año 400 a.C., se elaboraban preparaciones exclusivas para la nobleza que integraban hielo, azafrán y agua de rosas. Aquellas antiguas costumbres culinarias funcionaron como el punto de partida para la evolución de los postres fríos modernos.

La conmemoración del Día Mundial del Helado es una ocasión ideal para rememorar su expansión europea. Desde la introducción del sharbat por parte de los árabes en la Edad Media, hasta la llegada de fórmulas asiáticas de la mano de Marco Polo, el postre fue transformándose. Con la intervención de visionarios como Bernardo Buontalenti y Francesco Procopio, se integró la leche y se mejoraron los procesos de elaboración. El hito definitivo lo marcó Francesco Procopio dei Coltelli al fundar en París la primera heladería de acceso público.

La trayectoria de este postre lo llevó a territorio estadounidense a lo largo del siglo XIX, donde comenzó a transformarse en un producto de elaboración masiva. Este proceso de industrialización alcanzó un punto fundamental en 1913 con la aparición de la primera maquinaria de flujo continuo. Dicha innovación fue la que finalmente facilitó el acceso de estos dulces congelados a los mercados internacionales.

En el país, las heladerías aprovechan esta efeméride para lanzar promociones especiales, tales como ofertas de 2X1 o la entrega de un cuarto de kilo de regalo al adquirir un kilo.

Esta industria impulsa tanto a pequeños productores artesanales como a grandes cadenas comerciales, fomentando encuentros y certámenes que premian la maestría técnica. En Argentina, este postre trasciende la temporada estival para integrarse en la cultura culinaria de todo el año, invitando a los consumidores a buscar beneficios exclusivos o a deleitarse con sabores vanguardistas para festejar su día mundial.

Dentro de su carta, Malcriado —con sedes en Parque Leloir y Tortugas Open Mall— incluye una selección de postres con helado pensada para acompañar el cierre de la comida. Entre las alternativas se encuentra la copa helada con tres bochas a elección, junto con opciones como el María Lemon Champ, elaborado con helado de limón y lima y espumante María Handcraft de Bodega Séptima. La carta también presenta el Capricho de chocolate, con mousse, base de Oreo, praliné y helado de limón; el Di Lemonchello, que integra helado de americana, lemoncello casero y chocolate, y el apple crumble con helado de crema americana, consolidando una propuesta dulce que compaña el perfil del restaurante.

Direcciones: Martín Fierro 3290, Parque Leloir; Ramal Pilar Km 36.5 (Shopping TOM), Tortuguitas.

En Ciro, el gelato se posiciona como uno de los ejes de su propuesta gastronómica de impronta italiana. Elaborado con insumos de primera calidad y bajo una receta tradicional, este helado artesanal se ofrece en sus locales de Palermo y Puerto Madero con una carta que combina sabores clásicos y opciones más innovadoras. Entre las variedades destacan pistacho siciliano, frutilla a la crema, chocolate Ciro —con dulce de leche natural y trozos de chocolate—, mascarpone con frutos rojos, tramontana, sambayón con frutos secos y alternativas estacionales como mango-naranja o maracuyá. Los helados pueden consumirse en el salón o en formato take away, tanto en cucuruchos y potes como en preparaciones especiales como affogatos, cannoli rellenos o el vaso de cookie.

Dirección: Pierina Dealessi 1350, Puerto Madero; Guatemala 4798, Palermo.

Como parte de su carta de postres, Rioba Bodegón —ubicado en Palermo— ofrece alternativas con helado que se alinean con su propuesta de cocina porteña de perfil casero y porciones para compartir. Entre ellas, el panqueque de manzana al rhum presenta una base de manzanas caramelizadas y flambeadas, servido con helado de canela, en una preparación vinculada a la tradición. En la misma línea, la copa helada de la casa reúne ensalada de frutas, tres bochas de helado a elección (crema americana, chocolate y dulce de leche), obleas, crema montada, salsa de chocolate y dulce de leche, en un formato pensado para consumir entre varias personas dentro del salón.

Dirección: Costa Rica 4588, Palermo

En Café Mulé, el final de la comida tiene opciones como bochas de helado de crema americana, dulce de leche o chocolate y panqueque con dulce de leche y helado de crema americana, pero el postre destacado tiene nombre propio: el Postre Mulé, una creación que resume el espíritu goloso de la casa con capas bien definidas y una combinación que busca equilibrio y contraste. La base parte de un helado de crema americana, suave y envolvente, que incorpora frutos rojos para aportar frescura y acidez. En el medio aparece una capa crocante de cookies, que suma textura y rompe la cremosidad, mientras que el cierre llega con una mousse de dulce de leche, aireada y persistente, que redondea el conjunto con un perfil bien argentino. Pensado para compartir —o no—, es un postre que juega con temperaturas, texturas y sabores, ideal para coronar la experiencia frente a la laguna con una propuesta dulce, intensa y equilibrada.

Dirección: Av. Costanera Nº 4, Chascomús.

En Villa Pueyrredón, La Casa Blanca de Habana suma a su propuesta una alternativa dulce que funciona como cierre fresco y descontracturado de la experiencia: un helado soft de crema americana, elaborado en máquina y servido con la posibilidad de elegir distintas salsas y toppings —desde chocolate y confites hasta salsa de frutilla, chips o fruta fresca—, lo que permite armar combinaciones personalizadas y lúdicas. Esta incorporación se inscribe en la lógica de un proyecto en constante evolución, que continúa ampliando su carta sin perder su identidad creativa, marcada por sus pizzas de fusión napoletana y a la piedra. Disponible para disfrutar especialmente en sus mesas sobre la vereda, el helado acompaña el clima relajado del espacio y refuerza su perfil como punto de encuentro barrial elegido por vecinos, familias y grupos de amigos.

Dirección: Nazca 4301, Villa Pueyrredón.